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¡Hola a todas!

¡Espero que estén teniendo una semana excelente!

Ya en la última semana de enero de 2018, quería contarles sobre lo que he estado haciendo últimamente para refrescar mi clóset y reducir mi propio impacto ambiental y la emisión de CO2. Como baby boomer, me encanta guardar esa ropa y accesorios de excelente calidad, que han probado ser excelentes inversiones después de haberlas comprado. Supongo que eso es algo que aprendí en mi casa.

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Por otra parte, he estado leyendo bastante sobre cómo la manufactura de ropa tiene un impacto directo en la emisión de  CO2. Después de los desastres naturales del año pasado, que algunos leímos y otros vivimos, decidí ser más consciente en reducir mi propio impacto ambiental. De ahí, que, el haber conservado piezas de diseñadores y marcas de lujo en mi clóset,  que están otra vez de moda, me están facilitando disminuir esa emisión de CO2 y a la vez usar ropa que ya tengo y que nueva me costaría una fortuna.

 

  • Compra en tu clóset

Entre ellas, está este blazer azul marino de Sonia Rykiel, que es uno de mis favoritos porque me lo puedo poner para cualquier ocasión. Como pueden ver, tiene unas hombreras muy bien estructuradas, es amplio y encima cruzado. La primera vez que volví a usarlo, llamó la atención de todo el mundo en los dos eventos en los que estuve y obviamente en las fotos que subí a mis cuentas de redes sociales. Nadie pensó que mi blazer era vintage de finales de los 90 principios de los 2000, pero cuando lo supieron estuvieron totalmente de acuerdo que un blazer como este, no se regala ni se vende. Ese día en particular, lo combiné con unos pantalones anchos del mismo tono de azul marino, que compré hace unos dos años y todo el mundo creyó que era un power suit.  Desde ese día me lo he puesto con jeans, como en esta foto, vestidos, faldas y siempre llama la atención.

Además, ¡logré liberarme de los kilos de más que tenía! ¡Siiii, lo logré! Y ni corta ni perezosa, busqué en las cajas en las que tengo la ropa que no estoy usando, a ver qué me quedaba, qué donaba o qué llevar a una tienda de consignación. Pues mira qué tal, me encontré varias cosas de  Dolce & Gabbana y Max Mara, que pueden verse muy cool en este momento. Hay otras piezas vintage que ya me he puesto, con el mismo efecto del blazer azul marino. Ya las verán en futuros posts.

  • Transforma la ropa con potencial en algo único

Por otra parte, leí en este artículo de Goodonyou, que otra de las cosas que puedes hacer es actualizar piezas que ya te aburren, pero que tienen potencial para transformarlas tú misma, o llevárselas a una buena costurera que pueda convertirla en algo súper trendy. Esto es una de las cosas que he estado haciendo y disfrutarlo muchísimo, no sólo por cómo están quedando las cosas, sino porque son momentos de gran relajación. Actualmente estoy dándole una nueva vida a una chaqueta de tweed muy linda de Michael Kors que me compré cuando me vine a vivir a Miami, agregándole plumas y me está quedando I-N-C-R-E-I-B-L-E.

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La verdad es que esto de darle una segunda vida a la  ropa no es nada nuevo para mi, lo he estado haciendo toda mi vida. En la Venezuela donde nací, así como en Madrid donde viví varios años, era muy común tener una modista o costurera excelente. Recuerdo esas épocas en que salía con mi mamá y mis hermanas a comprar telas maravillosas para llevarlas a la modista, quien las convertiría en vestidos, chaquetas, faldas o pantalones únicos, que quedaban perfectos porque estaban hechos a la medida. Ya adolescente, iba a la costurera con cosas que ya no me ponía y dibujos para que ella viera cómo quería yo transformarlas. Lo cierto es que hay algo lleno de encanto y emoción en convertir una pieza de ropa  que está perfecta pero que ya no te pones, en algo nuevo y espectacular.  Sobre todo, me fascina el hecho de tener algo único que nadie más va a tener.

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Ser más conscientes en cuanto a la conservación del medio ambiente es hoy en día algo fundamental.  Ya que amas la moda como yo, te invito a que busques en tu clóset y pienses en cómo darle un toque diferente a lo que ya no te pones o, simplemente prueba combinaciones distintas con accesorios y detalles actuales.  Puedes incluso reformarla tú misma, o si no tienes ni idea de coser, busca una buena modista, o un sastre en el caso de reformas de chaquetas o abrigos, para evitar destrozos.

  • Vete de compras pensando en invertir

Otra forma de reducir el impacto de tus emisiones de CO2 es comprar con criterio de inversión, es decir pocas piezas de excelente calidad y corte impecable. No tienes que comprar ropa de diseñadores o marcas de lujo necesariamente, sino tomar muy en cuenta la calidad de las telas, cuero legítimo y manufactura de auténtica calidad.

Si vas de compras con criterio de inversión, sólo comprarás ropa y accesorios de calidad que te durarán muchos años. Cuando compres ropa, piensa y fíjate bien en la tela, el corte y los terminados, más que en una marca determinada. En cuanto a los accesorios, ten muy en cuenta el diseño, la calidad y el material del cual están hechos.

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Hoy en día, las tiendas de consignación o vintage, son una excelente alternativa, sobre todo cuando vas y buscas bien, porque puedes apreciar tanto el estado en el que están las cosas, como tocar la tela y ver bien cómo te quedan.

 

Por último, compra local, pues no sólo estarás reduciendo la emisión de CO2 que implica el transporte de materiales, sino que estarás contribuyendo a mantener activa la economía local y a las marcas y diseñadores emergentes.

¿Y tú, también estás en mi onda de reducir la emisión de CO2? ¿Disfrutas convirtiendo tu ropa vieja en algo totalmente nuevo y único?

 

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Besos

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